jueves, 12 de marzo de 2009

DISFUNCION FAMILIAR

Objetivo: Describir como afecta la disfunción familiar en jóvenes y adultos tempranos y sus consecuencias como la falta de valores y transtornos alimenticios.

La familia
En diversas ocasiones, se ha mencionado que la familia, es el núcleo de la sociedad. Definición, que para muchos, es la más exacta e idónea para clarificar, no sólo lo que es la familia, sino su importancia dentro de la comunidad.
Esto se debe, ya que la familia, forma a quienes actuarán en el futuro, dentro de la sociedad. Cada padre y madre, forman a los hombres y mujeres del futuro. Aquellos que tomarán, en algún momento, las riendas del país. Por lo mismo, es de suma importancia, el hecho que las familias están bien constituidas. Para que sus hijos, se puedan formar en un ambiente acogedor y amoroso. Con ello, aprenderá, no sólo a comportarse en sociedad, sino que repetirá la misma experiencia con su señora e hijos. De la misma manera con las mujeres.
Es por lo mismo, que se dice que el hombre y la mujer, no sólo se unen para preservar la raza humana. Su trabajo es mucho más complejo que aquello. Situación, que en la realidad, no requiere de mucho esfuerzo. Lo difícil, es crear una familia. Crear el ambiente propicio para que los hijos, crezcan y sean hombres y mujeres de bien.
Para ciertas personas, la familia puede ser considerada, perfectamente, como un ente vivo. Incluso se dice, que la familia es como una célula, dentro de un organismo mayor, que es la sociedad. Por lo mismo, al ser considerada, como una célula, esta debe ser cuidada. Y esta célula, contiene un núcleo, que son los padres. Por lo mismo, es que la relación que mantengan los dos padres entre ellos, será crucial, para la sobrevivencia de la familia. Es claro que cualquier quiebre matrimonial, perjudica enormemente la relación de la familia. Esta, en pocas palabras, se quiebra. Ya no seguirá siendo la misma. Pero la obligación de aquellos padres separados, no termina con su ruptura. Su amor y cuidado, así mismo como la formación de los hijos, no termina ahí. Ya que ellos continuarán necesitando de ambos, para transformarse en personal integrales. Por lo tanto el problema se convierte en el inicio de los trastornos que se presentan regularmente en la adolescencia, uno de estos son los trastornos alimenticios, que afectan muy notablemente
DISFUNCIÓN FAMILIAR EN COLIMA
HOGARES Y NUPCIALIDAD
En los últimos 35 años (1970-2005) el número de hogares aumentó 3.6 veces, de 41.1 a 147.1 mil. En éstos prevalece la jefatura masculina; de cada 100 hogares, 75 son dirigidos por un hombre y 25 por una mujer. No obstante, la cantidad de hogares con jefatura femenina casi se sextuplico en el periodo, al pasar de 6.4 mil en 1970 a 36.6 en el 2005.

En el año 2005, los hogares con jefatura femenina representaban el 24.9% del total de los hogares. Así, 36.6 mil hogares son dirigidos por mujeres. Al interior del estado, en el municipio de Colima casi uno de cada 3 hogares tiene como jefa una mujer (28.8%), seguido por Ixtlahuacán (26.1%) y Villa de Álvarez (25.9%); en contraste, Minatitlán presenta el porcentaje más bajo de hogares dirigidos por una mujer (16.5%), junto con Cuauhtémoc (20.0%) y Manzanillo (22.9%).

Por otra parte, en el estado, durante el año 2006, se registraron 3 mil 136 matrimonios y 741 divorcios. En el ámbito estatal, la edad promedio al momento de contraer matrimonio en los hombres fue de 29.3 años por 25.7 de las mujeres.

Asimismo, la edad promedio de los hombres al momento de divorciarse es de 37.9 años y de las mujeres de 34.6 años.

SITUACION PSICOLOGICA
Las funciones familiares básicas como socialización, se cumplen y se han cumplido de manera adecuada.
La crianza de sus dos hijos es de común acuerdo.
En cuanto al cuidado, siempre han realizado el esfuerzo de cumplir con el mismo con sus hijos y como pareja: alimentación, vestido y seguridad física. Sobre el afecto impresiona aceptable entre los cuatro miembros de la familia, pero se debe destacar que los sentimientos de M. hacia su esposo no son verdaderos. P. no quiere ni respeta a su padre, ya que muchas veces se expresa con palabras groseras dirigiéndose al mismo. La reproducción se cumplió de acuerdo a lo planificado y en cuanto a su estatus, la familia es bien
vista por los vecinos.
Los hijos le dicen a M. que la respetan mucho en la zona, aunque ella cree que no es respeto sino miedo, ya que en muchas oportunidades ella llego a pelear cuerpo a cuerpo con muchos de los vecinos varones que le llegaron a faltar el respeto como mujer.

CRISIS FAMILIARES
CONFLICTOS DE ROL
Si tomamos en cuenta a la familia tradicional (padre como centro de la actividad económica y social, y madre como centro afectivo y en gran medida, de seguridad emocional) al inicio del matrimonio ya existía un conflicto de rol, porque M. era quien trabajaba afuera y mantenía a la familia, lo que permitió que H. pudiera estudiar.
Al momento y por los conflictos de orden jurídico y económico que tiene por el proceder de H., M. ha decidido convertirse en esposa y madre tradicional. Existe un conflicto de rol entre P y H.,¡ porque la primera ha decidido no acatar lo que dice su padre, con el pretexto de que él no es quien para llamarle la atención o a la reflexión. Por lo tanto, podemos afirmar que existe una relación simétrica, debido a que por el actuar de P., ella ve y trata a su padre como su hermano; a su vez H. perdió autoridad como padre. La madre tiene una actitud pasiva ante este actuar de la hija.

Es de aquí que se desatan varios trastornos y uno de estos son los transtornos alimenticios, que son causados por la falta de valores que son nulos por parte de los padres, ya que en la sociedad abundan una gran gama de valores y de anti-valores que pueden ser accesibles por todo mundo y los adolecentes son vulnerables a estos ya que por falta de comunicación con los padres acceden a practicarlos.

El trastorno en si es un poco extenso pero en contexto podemos decir que otro aspecto importante y poco estudiado en la población adolescente mexicana, son las acciones de riesgo en relación con las conductas alimentarias. En Colima destaca que en los tres meses previos a la encuesta, el 30.9% de los adolescentes refiere que ha tenido la sensación de no poder parar de comer. Otra práctica de riesgo es el vómito auto-inducido con 1.3%. Las medidas compensatorias (uso de pastillas, diuréticos y laxantes para bajar de peso) se observaron en un 1.4% de los adolescentes. Además, el 7.5% de los adolescentes contestó que ha restringido sus conductas, es decir, que en los tres meses anteriores a la encuesta, ha hecho ayunos, dietas o ejercicio en exceso con la intención de bajar de peso.

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